Internet: Plug and Pray

Por Roberto González Figueroa
El internet se asemeja a la religión Jedi: Es una fuerza que nos rodea, nos une y nos penetra. Más que una obsesión, algunas personas han hecho de internet una secta mediática. Rezando ante el monitor durante horas, frente a una herramienta de conocimiento y ocio ilimitado.
Pero este artículo no va destinado a hablar mal de la gran red virtual, no, existen ya muchos textos dedicados a ello; padres furiosos y amargados, conservadores de boinas polvorosas y demás sujetos adversos a las nuevas tecnologías. Este remedo opinativo se reserva a plasmar la increíble fuerza de este medio intangible, misterioso e inalámbricamente celestial en nuestra sociedad circundante.
Y es que ¿Cuántas veces no logramos terminar un trabajo de investigación por la ausencia de Internet? ¿Cuántos discos hemos dejado de comprar por descargarlos de la red? ¿Cuántas veces dejamos un asunto pendiente para terminarlo por Messenger? ¿Cuántas veces nos invade el aburrimiento si no jugamos con millones de personas en línea? ¿Cómo hubiéramos sobrevivido hace 20 años? ¿Necesidad o fanatismo?

Hay diversas maneras de engancharse a la red, pero claro, primero necesitas un monumento en su honor; algo cúbico con una maraña de cables en su interior y pagar un servicio como en toda religión decente. Hecho esto el culto puede dar inicio.
Las formas para convertirse en adeptos son básicas e inmediatas en cada nuevo usuario: chatear por horas, descargar infinidad de música o videos, buscar toneladas de información; pero ahora este medio presenta creativas e innovadoras “necesidades” que concluyen finalmente en una mayor dependencia tecnológica. Ahora es más habitual, por ejemplo, comprar en línea, tener una página de Internet propia (como esta irónicamente), escribir un diario virtual, hacer llamadas telefónicas, ver televisión, escuchar radio (¡Todos los medios en uno solo!) y un sin fin de actividades más que nos retienen justo aquí, frente a una lluvia constante de protones.

Las empresas dan cuenta de ello, por lo que se han propuesto predicar a todo lo ancho de la “banda”. La publicidad a través de Internet es increíblemente barata y casi igual de efectiva que en los otros medios; así que no es de extrañarse que actuales campañas publicitarias se expongan más enfocadamente en la red (un claro ejemplo es la campaña viral de “The Dark Knight”, pero no indagaremos en ello para no extendernos demasiado y porque es algo que va más allá de nuestras fronteras temáticas).
Pero además de tener fines comerciales, Internet es también un trampolín social y cultural, donde tu opinión puede llegar con fuerza a personas de todas las razas, edades y lugares. Es inclusive este medio cuna de una reciente religión llamada "Pastafarismo" la cual fue difundida por la red (y muy bien acogida) en protesta a la educación creacionista.

Así pues, Internet se ha convertido en el nuevo medio unificador y evangelizador comercial, toda una Biblia digital. Su expansión es inevitable, agregando acceso a internet a diversos aparatos como los celulares, los videojuegos, los refrigeradores, los baños, los pinos, los desarmadores y hasta las paredes. Bueno, no todo lo anterior pero sí lo último. Microsoft acaba de presentar un hogar con paredes “inteligentes” donde puedes organizar tu día y, por supuesto, navegar en Internet... ¡En la pared!
Entonces, ¿Qué nos depara el futuro interconectado? Además de muchas manos con síndrome del túnel carpiano, esperemos nunca llegar a una Matrix apocalíptica.

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